

Se trata del proyecto Mi Vida Es el Campo, liderado por la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 100 familias fueron favorecidas con 800 ovejas para la paz, para la reactivación de la economía rural.
Cartagena-Colombia-Noticias625.co 01-08-2025. Los campesinos de las veredas Capaca, Cachipay, Salitral e Isla Providencia, del municipio de Zambrano (Bolívar), iniciaron su reactivación económica y social, tras décadas de conflicto armado, con la producción de carne de carnero de calidad para Bolívar el país para Bolívar y el mundo.
“Después de la masacre, volvimos, y hoy somos cerca de 300 familias en Capaca que no callamos, aunque la violencia silencie. Hoy es un tiempo de cambio, es una bendición, y con este proyecto que es el primero que nos ha llegado completo, vamos a intercambiar las crías con los compañeros y vamos a producir carne de carnero de calidad para todo el mundo”, dijo Inmaculada Méndez, lideresa rural de 57 años.
A través del proyecto Mi Vida Es el Campo, liderado por la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se puso en marcha el plan de fortalecimiento de la producción ovina en este municipio PDET (Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial), uno de los 45 seleccionados a nivel nacional.
Con una inversión que hace parte del convenio internacional por más de 40 mil millones de pesos, 100 familias campesinas recibieron 800 ovejas (700 hembras y 100 machos), alimentos concentrados, sales minerales, insumos veterinarios y herramientas básicas para iniciar o fortalecer sus emprendimientos pecuarios. Además, el proyecto contempla asistencia técnica, fortalecimiento organizativo, acceso a mercados y un claro enfoque de género e inclusión.

“Por sí solos estos elementos nunca serán la esencia de los emprendimientos, pero unidos al fortalecimiento organizativo, la asistencia técnica, la tecnificación pecuaria y la gestión comercial, son indispensables para el éxito y la sostenibilidad de los procesos y, en consecuencia, la transformación territorial que se acompaña”, explicó Beatriz Arismendi, coordinadora general del proyecto en la FAO.
La experiencia en Zambrano forma parte del proceso nacional que acompaña a 2.200 familias rurales en todo el país, mediante el impulso a cadenas productivas sostenibles que combinan seguridad alimentaria, generación de ingresos, y construcción de paz. El enfoque central es transformar los municipios PDET en verdaderos Territorios de Vida alimentarios de paz.
Además de ovejas, las familias de Zambrano cultivan yuca, ñame, tabaco, ajonjolí, cacao, plátano y otras especies nativas como el fríjol cabecita negra y el maíz negro, recuperando prácticas ancestrales y fomentando una cultura alimentaria propia y sostenible.
De manera paralela, en todo el país se adelanta la campaña comercial “Productos con Sabor a Paz” para visibilizar, posicionar y comercializar a un precio justo la producción agropecuaria de estas zonas consolidando #TerritoriosDeVida con identidad.
Esta iniciativa de progreso desde las zonas más alejadas y afectadas en el pasado por la violencia del país está contribuyendo al cierre de brechas, promoviendo la innovación social y la asociatividad en el campo para impactar positivamente en el acceso a los alimentos y, sobre todo, a una inclusión equitativa de las poblaciones rurales. Su desarrollo se da gracias al convenio internacional entre estas dos entidades que busca “implementar actividades de desarrollo económico, derecho humano a la alimentación y fortalecimiento de capacidades institucionales, comunitarias y organizacionales que aporten al cierre de brechas en la transformación de los territorios PDET”, con un compromiso de inversión que supera los 40 mil millones de pesos en el territorio nacional.