

Este hecho en donde se pide la intervención de las autoridades competentes lo dio a conocer la Veeduría en Salud Color Esperanza. La tragedia y el dolor enlutan a una familia cartagenera.
Cartagena-Colombia-Noticias625.co 06-09-2025. El veedor en salud Andrés Ochoa, representante de la veeduría en Salud Color Esperanza, solicitó la intervención de las autoridades de la salud y la fiscalía, para que investiguen y se esclarezca el lamentable hecho que un bebe murió durante el pacto, que genera indignación y cuestiona la atención brindada en la Clínica General del Caribe.
Se conoció, que el pasado 17 de agosto, cuando la madre de la criatura ingresó a la clínica por una infección menor. Según el relato de la abuela del bebé, la paciente fue internada para un tratamiento de siete días y durante ese tiempo completó el período de gestación. A partir de allí, se inició un proceso de parto que terminó en la irreparable pérdida del recién nacido.
“Mi hija ingresó con una infección y le dieron tratamiento por siete días. Ella cumplió los nueve meses estando hospitalizada. Cuando ya estaba en término, comenzaron a inducirle el parto con medicamentos. Ella pedía cesárea porque estaba agotada, pero los médicos se la negaron”, narró la abuela, visiblemente afectada.
De acuerdo con el testimonio, los médicos insistieron en que debía esperar hasta que llegara el ginecólogo de turno, mientras la paciente manifestaba cansancio extremo y solicitaba insistentemente una intervención quirúrgica.
“Ella decía: doctor, yo no puedo más, hágame cesárea. Y nada. Solo decían que había que esperar al especialista que llegaba a las 7 de la mañana”, relató la mujer.
Cuando finalmente se decidió intervenir, ya el sufrimiento había escalado. Según los familiares, tras la ruptura de membranas, la madre fue trasladada a la sala de parto y sometida a largos intentos de pujo. Ante la imposibilidad de lograr un parto natural, se resolvió practicar la cesárea.
Lo más grave, denuncian los allegados, es que hasta ese momento el bebé se sentía con vida: “A mi hija le pusieron la inyección en la columna y ella todavía sentía a su bebé moverse. Pero cuando entraron a cirugía, ya no lo escuchó llorar. Ella me dijo: mamá, mi bebé no llora. Fue ahí cuando se dieron cuenta de que el niño había muerto”, aseguró la abuela.
La familia insiste en que existió una clara negligencia médica por no haber practicado la cesárea a tiempo, pese a las constantes súplicas de la madre. También señalan la falta de atención oportuna y la indiferencia del personal de turno, que priorizó el cambio de guardia sobre la urgencia clínica.
El desenlace fue devastador: la madre fue trasladada a recuperación sin que nadie le informara de inmediato lo sucedido. “Mi hija seguía preguntando por su bebé. Nadie le decía nada. La dejaron sola, llorando, sin respuestas”, agregó la denunciante.
Las autoridades de salud han anunciado que abrirán investigación para establecer si la Clínica General del Caribe incurrió en fallas médicas o administrativas que derivaron en la muerte del bebé. La Fiscalía también estudia el caso como posible homicidio culposo por negligencia médica.